ESTE ES TEXTO NO FUE ESCRITO POR MÍ SINO POR SR.FEUDAL:

No será que el gay carece de la habilidad para eludir los parámetros de diseño social subyacentes de la sociedad urbana héteronormativa?

Los diseños de esa misma sociedad que proclama la competencia, entendida como una puesta en escena de contrincantes que deben esforzarse, si no luchar abiertamente, por ser mejor que su “rival”; y va desde comentarios comparativos que realizan los padres a sus hijos, el desarrollo de un deporte por ganar y no por confraternizar, capacitarse para el desarrollo de una carrera laboral “brillante”, por lograr un reconocimiento como “influencer”, etc?

Esa (esta) sociedad, con todo el espectro de comportamientos similares a los descriptos, subsume un par de principios básicos (podría decirse de caracteres biológicos y no sociales): supervivencia y protección en el ejercicio de esa competencia.

Haciendo un poco de simplificación social, gracias al raciocinio la especie diseñó “herramientas” que permitieron contener a aquellos integrantes que, supuestamente y por distintos motivos, en esa competencia por la vida disponían de menores habilidades para la llevarla a cabo: básicamente las mujeres y los infantes. Proceso: pareja monogámica primero, y ante los “desplantes” del hombre, el establecimiento de la institución del matrimonio. Resultado: sociedad héteronormativa.Y aclaro la consideración personal respecto de los integrantes de la sociedad “supuestamente” menos habilitados, dada la existencia a lo largo de toda la historia de matriarcados, ya sea como organización social geográfica o generacional. Ahora bien, ¿esa “herramienta” héteronormativa del matrimonio resulta aplicable al gay? Lamentablemente resulta escasa.

Si bien al gay por el simple hecho de ser humano lo atraviesan aquellos principios básicos de supervivencia, protección y competencia, debe lidiar primero consigo mismo para reequilibrar la escala de valores inculcada por la familia héteronormativa (hoy día situación facilitada por el nivel de exposición pública del tema), pero adicionalmente debería propugnar por un nuevo orden de valores sociales contenedores que le permitan sentirse integrado a esa sociedad.

Pero cuando el gay sólo “compra” o la pareja monógamica a secas o el matrimonio igualitario a secas, como mecanismo de cumplimiento de los valores originales de la sociedad, creo que termina asiéndose a estos institutos como los sirios a las balsas que atraviesan el Mar Mediterráneo, donde esa pareja homosexual debería poder comprender en primera instancia los basamentos profundos que la sustentan terminan justificándose en el trípode “sobrevivencia – protección – competencia” le resultan escasamente aplicables; debe haber un trabajo interior muy profundo para reconocer en cada uno de los integrantes de la pareja el enano perverso (que taladra la cabeza o se expone en una charla) que se encuentra parado en alguno de esos basamentos, e intentar edificar la relación con otros pilares “menos biológicos”.

Y a pesar de que en la sociedad moderna, cierta porción de la comunidad gay saca ventaja en la competencia laboral/profesional/económica, resulta tentador redoblar la apuesta en busca del reconocimiento externo a través de cualquier mecanismo reciente: consumismo en todas sus manifestaciones (compras físicas hasta experiencias extremas), coleccionismo, volatilidad sexual, adicciones. La intención subliminal de cualquiera de estos comportamientos no deja de ser el reconocimiento de esa sociedad a través de ser el mejor cumplidor social en la materia elegida …… a pesar de que rara vez llegue. Si el gay considera que el reconocimiento no llega, o peor aún, que ni siquiera tiene las habilidades para competir por ese reconocimiento, creería que el suicidio está a la vuelta de la esquina como mecanismo de autodestrucción.

El gay que ya hizo su trabajo personal de autoaceptación personal, o bien rara vez necesita del reconocimiento del contexto, o bien su contexto inmediato hizo los ajustes sociales del caso para incorporarlo por lo que es …. y como bien dice Sr. Calderón, está bien parado en su mundo.

MIRA LA PASTELA DURAN BARBIANA

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