El artículo de Beatriz Vignoli en Página 12 en el que se presenta ‘oficialmente’ a quien reemplazara a Marcela Römer como directora del Castagnino+Macro de Rosario. El nombre de su reemplazante es Raúl D’Amelio (Rosarino nacido en 1957) y su designación, por concurso, pone en evidencia la falta de cuadros preparados para manejar nuestras instituciones culturales.

La designacion de D’Amelio es prolija ya que es el tipico cuadro producto de gestiones previas intrascendentes en el Museo de la Ciudad y en el Museo Historico. Segun Pagina 12, sus logros en dichos museos fueron: ‘Al Museo de la Ciudad, con la colaboración decisiva de un valioso equipo de gente, D’Amelio lo abrió a disciplinas tan diversas como la música de Coki Debernardi y la Dj Ana Helder, o la poesía de Fabricio Simeoni. Con el Histórico fue aún más lejos y renovó la estética del Museo, adecuando las salas al lucimiento de las colecciones de arte colonial y creando nuevos recorridos más atractivos, como el dedicado a la creación de la bandera nacional’. En sintesis, el nuevo director del Macro+Castagnino no reconoce la diferencia entre un museo y un centro cultural y este es un debate que deberia tenerse seriamente en el Macro porque es un lugar a la deriva.

D’Amelio es el tipico cuadro de gestion cultural argentino formado pobremente con un par de cursitos financiados por la Fundación Antorchas pero no más que eso. Mientras en el mundo, los curadores tienen PhD, en la Argentina, los directores concursados tiene un par de concursitos y algun cargo lateralmente relevante. En este caso, el flamante director es arquitecto de la UNR, donde cursó también Bellas Artes, lo que para Pagina 12 es ‘un factor de peso en el concurso de oposición y antecedentes que ganó este año ha sido sin duda su formación en Brasil y en España. En Belo Horizonte me formé con la gente del Centro Internacional de Estudios para la Conservación y la Restauración de los Bienes Culturales, un desprendimiento de la Unesco que tiene sede en Roma y se dedica a la conservación de bienes culturales en el mundo entero. Fue mi primera formación internacional, en 2001. Después fui becado por la Fundación Antorchas para estudiar diseño de exposiciones, becado por el Ministerio de Cultura de España en la Subdirección de Museos, en Madrid. En mis últimas capacitaciones, fui becado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe para tomar cursos en Buenos Aires con la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes)’. Está bien pero es muy average lo que habla del problema de gestores culturales en la Argentina en donde, para peor, hay carreras de gestion cultural desde hace, al menos, una decada.

Respecto de sus planes para un museo como el Castagnino que durante la gestion de Römmer fue anfitrion de una retrospectiva de ni mas ni menos que Milo Lockett, D’Amelio quiere (oh sorpresa!) poner enfasis en la parte participative y educativa asi como la capacitacion de nuevos publicos. Sin embargo, esto desviara la energia de levantar el nivel de la coleccion y el perfil academico e internacional de estos museos. Hay que empezar a entender que los encargados de la educacion no son los museos sino las escuelas y las familias. El museo no puede ser un plumero que limpia sino algo de mas vuelo que eso pero, para esto, D’Amelio no parece estar capacitado.

Quiero repetirlo una vez más (y van…), los concursos de cargos no solucionan los problemas sino que muchas veces los crean porque no hay gente con el perfil necesario y lo que acaba haciendose es legitimizar la cristalizacion de la mediocridad de los cuadros anquilosados en la gestion. Este parece ser el caso. J A T

EL VESTIDO DE JULIANA AWADA EN LA CENA DE XI JINPING CONTRASTA CON EL DE LA ESPOSA DEL CHINO EN SU RECHAZO A SU PROPIA CULTURA Y A LA COMUNAL INSTITUCIONALIDAD DEL LUGAR QUE REPRESENTA

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