El viralizado video de Sinead O’ Connor fue un pedido de auxilio por parte de una mujer que padece una enfermedad que esta sociedad no sabe cómo abordar y cuando esto ocurre opta por, o bien, aislar, o bien, dejar solos a aquellos que la padecen. Recordemos que Sinead, entre otras cosas dijo: ‘No hay absolutamente nadie en mi vida, excepto mi medico, mi psiquiatra. El hombre más dulce de la tierra que dice que soy su heroína y es lo único que me mantiene con vida en este momento… y esto es un poco patético’ y agrega: ‘Toda mi vida gira alrededor de no morir, y eso no es vivir. Y no voy a morir, pero aun asi, esto no es una manera de estar viviendo’ y precisamente ‘por tener tendencias suicidas’ dice que ‘nadie se haría cargo de mí’.

Lo cierto es que el caso de Sinead O’Connor no es en absoluto excepcional. Conozco muchos casos asi y sin ir mas lejos, en alguna epoca yo estuve así y este blog es el equivalente de su video, si se quiere. Esta es una sociedad en la que desaparecieron las instituciones intermedias y la idea de solidaridad, cuando aparece, lo hace como un atributo de personalidad y no como una condición de la existencia. En una sociedad en la que nadie tiene tiempo para nada, aquellos que sufren enfermedades mentales aparecen como una anomalia que debe ‘resolverse’. Sin ir mas lejos, en la Universidad en la que yo hacia el doctorado llegaron a decirme que me fuera y volviera cuando estuviera curado porque ellos ‘no estaban preparados para lidiar con alguien asi’. Es cuando los protocolos de abordaje del depresivo comienzan a ponerse en funcionamiento que acaban asilándolo.

Si el caso de alguien como Sinead O’Connor es alarmante qué queda para aquellos que no tienen ni la fama ni los recursos para recuperarse de manera privada. Les dijo lo que queda: la destitución y la muerte. Muchos de los homeless que ven en las calles son gente así y eso es algo que puede ocurrirle a cualquiera de nosotros. Sin ir más lejos, mi adiccion a las drogas fue un modo de automedicarme una depresion no diagnoticada hasta no hace mucho. Cuando entré a la clinica de rehabilitacion, lo hice porque mi ex tuvo la humanidad suficiente de llevarme y, pude salvarme porque tenia los fondos suficientes en mi cuenta bancaria para pagar esa desintoxicación. Sin embargo, a los días de comenzar mi tratamiento me di cuenta el estado de fragilidad en el que estaba. Por ejemplo, mi psiquiatra me cobraba cada vez mas por las consultas y me amenazaba con dejar de tratarme. Este tira y afloje rápidamente termino en una recaida que solo podia ‘solucionarme’ si yo accedía a otro tratamiento (esta vez en una colonia privada de rehabilitación) en el exterior (España, para ser más especifico). Pronto me di cuenta que si no tomaba el control de mi vida, el sistema psiquiátrico lo iba a hacer por mi y el resultado era imprevisible. Indudablemente puedo contarme entre los afortunados. Digo esto porque el sistema publico de salud ni en Inglaterra ni aca esta preparado para tratar la situación de enfermos mentales solos.  Si yo esperaba que el sistema publico de salud me diera una solucion para tratar mi situacion, sin dudas, hoy yo ya estaria muerto. Poco depsuyes vino una depresión que me aletargó por mas de dos años y allí comencé a tomar conciencia de la magnitud del problema.

En sociedades como la Argentina en la que la familia todavia actua como institucional intermedia esto puede no ser tan grave pero en sociedades como las anglosajonas, el que padece la enfermedad mental es abandonado por su familia que tiene que seguir con su vida. Al paciente, se lo acaba colocando en una red kafkiana de turnos medicos, llamados telefónicos y cartas que al estar deprimido uno se niega a abrir. Yo tarde dos o tres años y aun el día de hoy tengo serios problemas para contestar emails y mensajes de ese tipo.   Si a esto se suma el hecho de que en Inglaterra nunca fui derivado a un psiquiatra e incluso, en una oportunidad, fui maldiagnosticado como bipolar, el resultado puede ser fatal. Hubo un viaje a la Argentina que hice bajo los efectos (errados) del litio en el que me sentí tan mal que cuando volvi a Inglaterra mi estado mental era tan malo que pense muy seriamente en suicidarme.

Hay que diferenciar la fantasia del suicidio de la intención del suicida. Digo esto porque la primera siempre esta allí latente y para que no se transforma en la segunda, uno debe trabajar.  En mi caso en particular, mi depresion se fue el dia que comence a hacer voluntariado en un centro de homeless en Earl’s Court. Ese fue el primer dia del resto de mi vida. Un velo se levantó. Hoy por hoy, sigo tomando antidepresivos y esta estadia, con medicina prepaga en la Argentina, me va a dar el tiempo suficiente por chequear mi medicacion seriamente por primera vez en cinco años. Pero pensemos que hubiera pasado si la medicacion no hacia efecto mientras atravesaba por todo el problema de la enfermedad y posterior muerte de mi mama, etc.

 

Her new post pointedly attacks Garfield: ‘What sick part of your head failed to hear that you are being prosecuted and sent to jail by me, for forgery and for facilitating my suicide four times as well as failing to act to save my life.’

Sinead O’Connor en un twitter enviado desde el hospital en el que está internada culpó a su ex representante de  ‘fraudulent behavior, theft of my identity, and his facilitation of my suicide four times, as well as his failure to alert my family I was missing two weeks ago having taken an overdose.’ En la angustia provocada por el dolor psíquico uno busca responsables y acusa a aquellos que uno cree lo dejaron solo. En realidad, la que a uno lo deja solo es la sociedad en la forma de medicos que no saben como abordar a alguien con este tipo de problemas.

No solo en Inglaterra sino en todo el mundo, los problemas de los modos de vida y el abuso de sustancias de todo tipo hace y harán que la salud mental sea un tema fundamental. El problema, segun creo, es suponer que se soluciona con psiquiatras y pastillas. En realidad, yo comence a sanar cuando accedí a un grupo de recuperacion que generó una red de contencion social con la que podia contar. El enemigo mortal de la enfermedad mental, como bien lo dice Sinead es la soledad. J A T

 

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