ESTE TEXTO NO ES MÍO SINO DEL LECTOR ‘SERÚ GIRÁN’

Cuento mi historia: pasé diez años con depresión sin saberlo. Ustedes me dirán, ¿cómo es posible? Efectivamente, la depresión, también llamada “la enfermedad silenciosa”, llega (progresivamente) a tu vida y sin darte cuenta ya sos parte de ella. Desgraciadamente mientras sufría de depresión mi pensamiento era “así debe ser la vida”, tan monótona, tan chata, tan vacía… es la imagen del colectivo público cruzando la avenida, cientos de vidas que insensiblemente cruzan la calle, ese chófer cuarentón que amarga la vista manejando a ningún lugar, o sea, es el sinsentido. De más está decir que perdí todo: mi familia, mis amigos, a mí mismo… toqué fondo, una de las salidas que recuerdo es la de estar en un boliche consumiendo vasos de cerveza que no me hacían nada mientras el ruido intermitente de mi cabeza hacía que no deje de mirar al grupo de mujeres y jóvenes que en plena oscuridad bailaban, reían, gozaban, y yo terminando el vaso para continuar con el siguiente…Por suerte, con ayuda de psicofármacos, pude salir, pero siempre está latente, quizá como el adicto, el temor a la recaída, a volver a ese sin sentido, a ese laberinto sin salida que es la depresión.

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