Una de las mejores películas sobre adicciones que ví ultimamente es ‘Rocco'(2016), el documental de Thierry Demaiziere y Alban Teurial disponible ahora en Netflix, sobre el último año en la carrera de la leyenda del porno ‘rough’ Rocco Siffredi. El apellido verdadero de Rocco es Tano y decidió ser Siffredi en homenaje al personaje de Alain Delon en Borsalino. Tras una carrera de 30 años, 1500 películas y 5000 compañeras sexuales, la Estrella porno no es presentada como un heroe sino como un ser humano que trata de balancear su vida privada con una carrera que es la expresion inevitable de una rampante adicción al sexo que parece estar arraigada en una muy italiana, culposa y ambigua relación con su madre.

Tanto Rocco como los personajes principales tanto de su vida profesional como su literalmente hermosa familia tratan de negociar una realidad que en todo momento parece desbordarlos pero el documental no deja que ocurra. El film comienza con un primer plano de aquello que lo llevo a la fama: su enorme pene. Pero Demaizier y Teurlai no van por lo obvio y deciden presentar la escena como dominada por chiaroscuros lo que la pictorializa y desexualiza al mismo tiempo colocando su cuerpo en la cornisa entre lo publico y lo privado en la que, como hombre, hace equilibrio y por momentos, al menos en mi caso, da vertigo.

El documental sigue a Rocco en su casa de Budapest y en sus filmaciones en California y San Francisco asi como en un par de visitas privadas a Italia. La camara nos permite ver el lado ‘humano’ del tipo de sexo ‘inhumano’(?) al que somete a sus eventuales parejas sexuales. Si bien flirtea con sus colegas, lo hace para hacer ameno el ambiente de trabajo, relajarlas y prepararlas al tiempo que se asegura de conocer los limites de violencia y daño al que podrá someterlas. Al no apartarse de él la cámara, nunca llegamos a explorar las razones por las que estas mujeres llegan a eso. No obstante esto hay un par de momentos con miradas perdidas en las que uno puede ver cierta instrospeccion en las miradas. La película se construye sobre los pilares de una eficaz división entre lado tierno (en su vida privada y en el trato profesional de aquellos con los que trabaja) y en su lado animal y hasta sadico en su personaje porno.

Su ‘socio’ profesional es Gabriele Galetta, un primo que se le parece mucho y es la version melancolica, poco inteligente y fracasada de Rocco. De entrada cuenta que intento ser actor porno pero no pudo mantener una ereccion de su también enorme pene en la primer película para la que fue contratado. Desde allí, maneja la camara y co-dirige las películas de la productora de Rocco. La relacion con su primo es claramente co-dependiente y por momentos es obvio que este lo envidia y por eso convierte cada oportunidad que encuentra en una pelea como si fueran su pareja. Por momentos, es como si la verdadera mujer de Rocco fuera su primo Gabriele. Y es en esta relación en la que uno puede ver la punta del iceberg de la compleja relación que tiene con su madre quien quería que fuera cura pero que terminp4 aprovando su carrera como actor porno al punto de, en una ocasión, observarlo mientras se masturbaba. Sin ir más lejos, hay una escena en la que cuenta que tras llorar con una amiga de la madre de más de setenta años tras la muerte de un ser querido sintió un deseo incontenible que terminó con él acabando en la boca de la anciana. Esto no lo cuenta con fascinacion sino como un dato de la realidad, como algo que no puede entender. Es obvio que para Rocco el sexo es la expresión de un impulso irrefrenable.

Demaiziere y Teurlai, por su parte, no están interesados en romantizar al heroe masculino o en presentarlo como inmoral o promiscuo sino que generan el espacio objetivo para mostrarlo como un hombre de familia que trata de llevar adelante un negocio. En tal sentido, hay algo profundamente conservador en el planteo ideológico. Desde ya, en el proceso se escuchan todo tipo de justificaciones de aquellos involucrados en su vida tanto privada como profesional que hacen un esfuerzo, mas o menos eficaz, por obviar el modo en el que este hombre gusta de tratar a las mujeres al momento de tener sexo. Para aquellos que no lo saben, sus películas se caracterizan por un tratamiento humillante de la mujer que incluye escenas de dolor.

Su adicción al sexo es presentada como una enfermedad mental con la que él y la gente de su entorno tiene que aprender a convivir pero los términos de esa negociación quedan, lamentablemente, fuera del alcance de la cámara. Esto llega a escenas dificiles de mirar como el incomodo momento en el que le pregunta a uno de sus hijos que pasó por su cabeza al verlo en alguna de sus peliculas y este lo corta diciendo que ‘él está muy orgulloso de tener el padre que tiene’. A su lado, su hermano bajo la cabeza y su silencio es literalmente ensordecedor. En ese momento uno comparte la agonía de este San Sebastian contemporaneo que lejos de penetrar termina siendo (de otra manera) penetrado.

El único punto flojo del documental es el de su mujer quien es presentada como alguien muy equilibrado que hace yoga e irradia un tipo de pureza que impide saber (y esto nunca se aclara) que ella también era actriz porno lo que hace la posición de los hijos adolescentes en el momento del despertar sexual tanto mas interesante. La amorosidad para con sus hijos en este punto convence a medias y uno empieza a sospechar cierta teatricalidad que compromete la calidad de una película que es muy buena pero que podría haber sido excepcional. De todos modos, Rocco es una pelicula que obliga a pensar en el humanismo y sus limites en tiempos post-humanos. J A T

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