Primero que nada quiero felicitar a la Municipalidad de Tigre por la puesta en valor de la Villa Carmen como un centro de exposiciones temporarias cuyos contenidos estan coordinados por Albertina Klitenik, una ‘hija de’ alguien de relevancia para la historia reciente de la crítica argentina como lo fue Charly Espartaco. En las dos plantas de la Casa, Lux Lindner (planta baja) y Max Gomez Canle (y Mauro Cruz como ‘artista invitado’) (sic) (planta alta) toman al delta como tema y despliegan muestras ligadas a ese entorno.

La convocatoria por parte de Klitenik entorno al Delta es el punto fuerte pero tambien el punto débil de la muestra. Digo esto porque al no ser ‘site especific’, tiende a caer en la logica curatorial de lo que yo suelo llamar ‘El Paradigma Google’ segun el cual el artista se transforma en curador de objetos que, en tanto fragmentarios o formatos más o menos pequeños se presenta como la cristalización de una ‘selección’ que es canonizada como ‘obra de arte’. Dicho de otro modo, el que la obra tenga que ver con el Delta en sí mismo, no exime al artista de su responsabilidad de brindar, en este caso, una experiencia estética. Digo ‘experiencia estética’ porque en ambos casos las colgadas deben ser entendidas como instalacionistas.

Lo que une a Lindner y a Gomez Canle es cierto gusto por infantilizar sus propuestas para, mediante la parodia, quitarles seriedad y así disminuir su responsabilidad por el resultado final. Otra cosa que los une es lo que podriamos denomina como ‘pastiche postmoderno’. Ambos recurren a citas y alusiones que, en sí mismas, son propuestas como como fuentes de valor artistico. Esto hace a ambos ejercicios altamente teatrales y por lo tanto, poco artisticos. Pero no todo es malo ni mucho menos…

En la planta baja tenemos a Lindner con un ejercicio multidisciplinario con dibujos, performances y una animación que funciona como un ‘story board expandido’. El ejercicio en sí es una ‘ilustración’ a modo de instalación que ‘intenta revelar el misterio del Astrólogo arltiano. Este personaje de las novelas Los Siete Locos y Los Lanzallamas pasa décadas sumergido y reaparece en el Delta de Tigre en un siglo XXI presuradamente disfrazado de 1955’. La pregunta que uno se hace frente a esto: So what? Es esto un ejercicio de readaptacion de Kosyce y la Ciudad Hidroespacial (en version video) a la historia del Astrologo de Arlt? Personalmente, no gusto de este tipo de relacion entre imagen y texto porque en lugar de arte terminamos hablando de ilustración lo que, ademas, en el modo de la instalacion es aún más facilista. Realmente, sigo sin poder acercarme al proyecto paródico de Lindner que, a decir verdad, comienza a cansar. En definitiva la pregunta que debemos hacernos es qué sentido tiene este tipo de ‘experiencia’ mas alla de llenar una grilla de programacion de un lugar que se presenta burocraticamente como un lugar de arte al que los colegios puedan ir.

El caso de Gomez Canle es parecido pero mucho más interesante porque no tiene que ver solamente con la alusión sino con la intervención curatorial tras una investigación del patrimonio del museo. El lugar del artista como curador en el patrimonio del museo en un mercado del arte estéril hace que el mismo oscile entre el productor de un ‘espectáculo’ y un vendedor de commodities si no logra hacer preguntas relevantes. Lo primero que me llamó la atención de este espacio es que es una exposicion de ‘Gomez Canle junto al artista invitado Mauro Cruz’. Esta cuestión de marquesina me parece interesantisima y confirma el carácter de ‘espectaculo’ de este tipo de experiencia. Cuánto más invitado es Mauro Cruz que Gomez Canle a la Villa Carmen? Está Gomez Canle contratado como planta permanente? No creo.

Lo que estos dos artistas hicieron fue desplegar un conjunto de obras ligadas a un nucleo central: Explosión del Fulminante de Antonio Somellera, obra que pertenece al patrimonio del Museo de La Reconquista de Tigre y retrata la explosión del buque depósito de torpedos Fulminante sucedida en 1877, en el Rio Luján. So far so good… lo que es aún mejor es que Gomez Canle realizó una investigacion sobre la iconografia del paisaje del Delta en el patrimonio del Muso de Arte de Tigre y de la Reconquista y descubrió este cuadro de Somellera que, segun el, es ‘un Candido Lopez Naval’. Esa recuperación sóla hace que la muestra adquiera sentido y permita hacer preguntas y comparar imágenes. El biombo colocado en dicho piso y los dibujos me hacen, tal vez por vez primera, acercarme con agrado a la obra de Gomez Canle. Recomiendo a todos visitar este ejercicio doble en curaduria en la que la relación entre la imágen y la palabra por un lado se frustra y por el otro, la relación entre la memoria visual y lo que el artista contemporáneo cree que debe presentar se transforma en algo curatorialmente válido. Creo que la diferencia entre Lindner y Gomez Canle en este caso radica en el trabajo de investigación previa. En Lindner las cosas son una vez más ‘porque sí y porque me gusta a mí que soy el genio artista’ mientras que en Gomez Canle y su empleado, hay un esfuerzo por invitarnos a conocer algo nuevo y eso siempre se agradece. J A T

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