ESTE TEXTO NO ES MIO SINO DE CATU

Hola Rodrigo:

¿Quién es el responsable de que la terminal de ómnibus de Retiro esté como está?

Anoche, antes de las 22.00, me tocó ir a tomar un ómnibus. Llevaba bastante equipaje, pero las escaleras mecánicas (ya?) no andaban. Ninguna. Si yo no la pasé bien, no quiero imaginar lo que debe de ser para una persona con dificultades motrices.

En el sector de embarque internacional (?), el baño para mujeres con dificultades motoras está cerrado con llave (ya en viajes anteriores constaté que es el que usa la oficial de policía platinada que trabaja en ese sector).
Los otros dos no tienen papel higiénico, jabón, secadores. Nada de nada.

Después sentí bastante vergüenza cuando cuatro chicos franceses intentaban repartirse el poquito de papel higiénico que tenían para poder ir al baño. No sabía si ofrecerles alcohol en gel. Me pregunté también si lo mío no era un cuestionable gesto francófilo, pero llegué a la conclusión de que los criollos ya sabemos que los baños públicos en las rutas argentinas pueden ser un asquito. En cambio, los franchutes se deben de sorprender con el panorama (seguramente, alguno más viajado, podrá decirme que le tocó un baño roñoso en Orly o Charles de Gaulle)
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La entrada a Montevideo desde Santa Lucía sigue siendo bastante fiel a sí misma. Y frente a todas esas casitas que son las mismas desde que era chiquita, aburridonas, pero sin ínfulas, no puedo no pensar que los uruguayos no tendrán recursos minerales, ni un mercado interno (a lo sumo, han tenido dinero argentino guardado en sus bancos), pero evidentemente deben de tener recursos humanos, porque han avanzado y en cosas –así de básicas como éstas- nos eclipsan (Medio al margen:

De chica, solíamos hacer una escala con mis padres en un lugar de chivitos, donde recuerdo que los baños me aterraban (tenía la idea de que me iba a ir por el hueco, con mi tranco de jilguero). Ahora sé que eran letrinas (tan inolvidables como los chivitos).

Cuando ocho horas después me bajo en Tres Cruces, es imposible no sentirme bienvenida. A cualquier hora hay por lo menos una mujer, de lo más amable, manteniendo los baños impolutos. A diferencia de Retiro, hay limpieza, hay iluminación (!) y ni un uniformado (salvo una suerte de hombres de alguna seguridad privada) junto a los portones que te llevan a las dársenas.

Abundan también los asientos (lo de Retiro parece una tomadura de pelo) y hasta tenés la posibilidad de entrar al súper a comprarte un agua y no pagarla a valores de Retiro.

Ya llego a Punta Colorada (sí, también hay wi-fi en el ómnibus de COT, pero ahí reconozco que es difícil tener señal en todo el territorio argentino). El alborozo de las copas de los eucaliptus es mío. Casi final del recorrido.

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