La agilidad mental de la ‘indígena’ Milagros Sala se evidencia como una toma de yudo retórica que sabe aprovechar la oportunidad que genera la necesidad de publicitar todo acto de gobierno por parte de Rodriguez Larreta para dejar en evidencia que frente a la adiccion porteña por los espejismos, espectros, ironías y cinismos; el interior profundo exige politicas culturales cercanas a la asistencia social en la que lo que se promete debe ser entregado. El quid de la cuestion es el modo diferente en el que se articula la realidad en la Argentina mestiza y en la Argentina ‘porteña’. En el primer caso, la urgencia de los problemas no deja margen para la retórica y una pileta tiene que ser eso…una pileta. Esto es algo que el gobierno de Gustavo Morales con el aval de Mauricio Macri entendieron al exagerar la realidad de una prision que no debía ser tal, al menos, en ese momento. Si esa prision hubiera sido una pileta, la misma hubiera sido construida con piezas de titanio. Sin embargo, en el microcosmos de la aluvional clase media porteña la realidad es una amenaza que se intercambia constantemente por especulaciones y promeses que, cada vez más, exigen del humor para aceptar la tragedia como farsa.

Me referí a lo ‘espectral’ de las politicas culturales del Macrismo porque hay en él un reconocimiento de la adiccion de la clase media porteña a la promesa del espejamiento de lo que esta afuera y el modo en el que esto se ejecuta es algo que ha constituido la espina dorsal de este blog y es la ‘copia’. El problema con la pileta de la playa del Parque de los Niños es que se presentó como un catalogo de los diferentes modos en los que la copia puede formar parte de una politica publica.

La copia y la mimesis en el parque de los Niños tiene tres niveles. En primer lugar, es una copia Orloffiana de la Playa en el Sena parisino pero al insertarse en un contexto infantil, se le otorga un tono de comedia o de diversion. Este aspecto ‘divertido’ de la copia constituye el segundo nivel en donde la fuente de placer ‘adicional’ es que es ‘de mentiritas’. Pero el tercer nivel es el que postula al chiste como parte de una politica seria de reestructuracion de la relacion entre el ciudadano y el gobierno. El paradigma cultural del globo amarillo y la revolucion de la alegría.

Esto tiene que ponerse en el contexto de las politicas del Macrismo son una expresion del ‘cocoliche’ portuario caracteristico de Buenos Aires como ciudad de inmigrantes. Sin ir mas lejos, el padre de Mauricio Macri habla ese idioma a la perfeccion y la Ciudad de Buenos Aires es una ciudad que sólo puede vivir en medio de esos espejismos. Es mas, Buenos Aires es una proyección mimetica y espectral de una idea de una Europa (y ahora un Miami) ya inexistente. Poner una playa en el Rio de la Plata es, en si mismo, un espejismo de una playa que aquí no hay (porque no hay agua salada, para empezar) que, al mismo tiempo copia a un modelo de politica publica original que fue la playa emplazada por el Intendente de Paris al borde del Sena y, en un giro de puesta en abismo conceputal, esa playa copia de un playa donde no la puede haber incluye una pileta que es espectral pero en tanto tal envia un mensaje ‘serio’ a una ciudadania que acepta la humorada como ‘giro conceptual y posiblement artistico’. La mimesis, la copia, el giro retorico o la mentira no solo vienen en un solo plano sino en tres y combinados.

El comentario de Milagros Sala no es inoscente porque para los jujeños desfavorecidos la única verdad es la realidad y no hay espacio para la espectralidad de la promesa o el humor. Si se quiere, el comentario de Sala pone brutal pero inteligentemente en evidencia dos modelos de país: el mestizo y el cocoliche. El ‘mestizo’, por un lado, sin sentido del humor pero con un sentido de realidad y urgencia que exige del Estado seriedad y el ‘cocoliche porteño’, por el otro, en el que el humor es una instancia más de una gran mentira que consta de creer que se es lo que no se es pero que, en el caso de Rodriguez Larreta pasa a transformarse en politica de Estado de una clase media que exige que le prometan algo que sabe no le pueden dar lo que trasnforma a la mentira en la commodities mas deseada de politica publica.

Pero donde la grieta entre el mestizo y el cocoliche porteño emerge con más violencia es cuando se presta atencion al costo de esa ‘mimesis en tono de humorada como promesa de la mentira’ ya que la Ciudad pagó casi 39 millones de pesos a la empresa Prado Del Ganso S.A., que acumula varias licitaciones porteñas, por montar una ficción escenográfica con sombrillas, reposeras y lona celeste que no es sino una ducha. La adjudicación a la firma contratista fue publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad el 22 de diciembre. Allí, la Subsecretaría de Contenido le otorgó a la empresa Prado Del Ganso S.A. 38.970.608,68 de pesos por el “servicio de producción integral del evento de Buenos Aires Playa 2018”. Dicho de otro modo, la realidad de la cuestion es que el gobierno de Larreta financió como politica de Estado una Pelopincho presentada como promesa de algo que no es lo que dice que es. Creo que este encuentro retorico entre Sala y Larreta es mucho mas importante en materia cultural de lo que parece y lo que queda claro es que el unico momento en el que el Estado macrista se hace brutalmente presente es al momento de administra el monopolio de la violencia. J A T

« --- »