ESTE TEXTO NO ES MÍO SINO DEL SALMÓNIDO

El tríptico por antonomasia del rock nacional lo completan el mismísimo Brad, Charly y Spinetta, más lejos que ellos nadie pudo llegar hasta ahora. Fito es como un hijo de Charly, como lo había señalado Luca. La sensiblería de mi juventud me llevó a escuchar primero a Calamaro (el pop, el enganche, el clásico), luego a Charly, en el que hay complejidad y simpleza, mayor sutileza y, por último, al flaco, al que para entrarle, como vemos, es complicado, pero una vez que se le agarra la mano se “entiende” y se vuelven comprensibles todos sus discos y temas. El flaco tiene complejidad, pero ésta nace de la intuición y el talento. No es la complejidad de un Charly que adapta una melodía de Chopin a un rock. El flaco es terrenal y a la vez sublime, un artista hecho y derecho para qué buscarle más vueltas…

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